domingo, 12 de abril de 2015

Ser financieramente sano

La educación financiera no basta para que la gente se sienta bien con sus finanzas, hay que actuar; los consumidores sanos viven dentro de sus posibilidades, tienen ahorros y un plan financiero. Richard Cordray/CNN Expansión *
Estamos frente a una crisis de educación financiera en Estados Unidos. La brecha entre el complejo mundo de las finanzas y nuestra capacidad para navegarlo se vuelve más amplia. Demasiadas lecciones financieras se aprenden a través de ensayo y error, donde es costoso recuperarse de una equivocación financiera, y mucho menos lograr tus metas financieras.
En la Oficina de Protección Financiera del Consumidor (CFPB, por sus siglas en inglés), estamos trabajando para cerrar esta brecha. Simplificamos complicados formularios financieros como declaraciones hipotecarias; implementando nuevas reglas para proteger a los consumidores contra prácticas abusivas; tomando medidas enérgicas contra las empresas que violen las leyes de protección al consumidor; y, lo más importante, educando a los consumidores.
Debido a que la economía colapsó en 2008, la gente generalmente está de acuerdo en que necesitamos una mayor educación financiera. Pero la educación financiera es sólo uno de los pasos que las personas necesitan tomar para alcanzar el bienestar financiero global. Cambiar nuestros hábitos y comportamientos financieros también es importante si queremos mejorar este aspecto fundamental de nuestra vida.
Establecer hábitos buenos y responsables, y tomar decisiones financieras equilibradas puede tener grandes recompensas en forma de libertad financiera y calidad de vida.
La CFPB preguntó a los consumidores cómo definen el bienestar financiero. Nos dijeron que no se refiere estrictamente a la cantidad de dinero que ganas, sino también a la seguridad y libertad; tanto ahora como en el futuro. Los que reportaron mayores niveles de bienestar tenían cuatro hábitos financieros en común que merecen mayor atención.
1. Viven dentro de sus posibilidades
En primer lugar, estos consumidores sienten que tienen el control de sus finanzas del día a día y del mes a mes. Son capaces de cubrir sus gastos y pagar sus cuentas a tiempo, y por lo general no se preocupan por tener suficiente dinero para arreglárselas. Esto no se trata sólo de tener dinero, nos dijeron, se trata de manejarlo mejor.
2. Tienen un colchón financiero
En segundo lugar, estos consumidores sienten que tienen la capacidad de absorber un impacto financiero. Si tienen un accidente de tráfico o son despedidos temporalmente de un trabajo, tienen una red de seguridad como ahorro, seguros o familia para evitar turbulencias financieras graves.
3. Tienen un plan
Los consumidores con un mayor sentido de bienestar financiero se ven a sí mismos como en vías de alcanzar sus metas financieras. Independientemente de que tengan un plan financiero formal o no, están trabajando activamente hacia sus metas. Estos objetivos pueden incluir ahorrar para comprar un automóvil o una casa, pagar los préstamos estudiantiles, ahorrar dinero para el retiro, o simplemente tener suficiente efectivo para las emergencias.
4. Tienen un sentido de la libertad financiera
Por último, estos consumidores sienten que tienen la libertad financiera para tomar decisiones que les permiten disfrutar de la vida, independientemente de lo que eso signifique para ellos. Ya tomar unas vacaciones en familia, salir a comer, o trabajar menos para pasar más tiempo con la familia, estos consumidores tienen la flexibilidad financiera para hacer lo que valoran y lo que los hace felices.
La principal pregunta que enfrentamos es: ¿cómo podemos ayudar mejor a las personas a alcanzar estos objetivos y a alcanzar la seguridad y la libertad financiera? En este momento, la investigación muestra que casi la mitad de los estadounidenses se describen a sí mismos como luchando para pagar sus cuentas.
Los consumidores pueden tomar medidas para fortalecer estos cuatro componentes del bienestar financiero en sus propias vidas. Por ejemplo, pueden utilizar herramientas para registrar y administrar su gasto, establecer metas explícitas para guiar sus decisiones financieras, y acumular ahorros.
Muchos consumidores nos preguntan por dónde empezar. Nuestra investigación sugiere que a los consumidores les va mejor cuando preguntan, planean y actúan. Es decir, cuando piden información para ayudarles a tomar las mejores decisiones financieras, establecen metas realistas y hacen planes para cumplirlas, y luego aprovechan los recursos que tienen para mantenerse en ese camino.
A través de un compromiso enfocado en la educación financiera, la CFPB está trabajando para capacitar a los consumidores. Al darles las herramientas y oportunidades para operar en un mercado justo, podemos ayudarles a prosperar en el complejo mundo financiero de hoy.
*Richard Cordray es el Director de la Oficina de Protección Financiera del Consumidor (CFPB, por sus siglas en inglés). 

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